Llevaba tiempo escuchándolo. De clientes, de contactos, de gente del sector.
«Con la IA, a los SEOs os va a ir fatal.»
Lo entiendo. La narrativa tiene lógica aparente: si la gente empieza a buscar en ChatGPT en vez de en Google, el SEO pierde sentido. Y si cualquiera puede usar IA para generar contenido, ¿para qué contratar a alguien que se dedica a posicionar?
El problema es que la narrativa no se sostiene cuando miras los datos y la realidad del trabajo.
GEO es SEO con otro nombre
Si cuando lees GEO lo primero que te viene a la cabeza son tipos de negro con armas y pasamontañas… bueno, esos también son GEO, pero igual no estás en el blog adecuado.
Para los demás: GEO son las siglas de Generative Engine Optimization.
Desde que los grandes sistemas de IA desarrollaron capacidad de búsqueda y recomendación, surgió un término: GEO (Generative Engine Optimization). La idea es que hay que optimizar para aparecer en la IA igual que antes se optimizaba para Google.
El problema con ese planteamiento es que los requisitos son prácticamente los mismos.
OpenAI dice que para aparecer citado en ChatGPT necesitas contenido claro y estructurado, autoridad demostrable, menciones en fuentes de terceros y accesibilidad técnica para sus crawlers. Google dice que para aparecer en sus AI Overviews necesitas responder preguntas directamente, autoridad visible del autor, datos verificables y presencia en fuentes externas. Anthropic trabaja con los mismos principios.
Vamos: E-E-A-T, contenido que responde intención de búsqueda, autoridad de dominio, datos estructurados, menciones externas.
Exactamente lo que lleva exigiendo el SEO desde hace años. Llamarlo GEO no cambia lo que hay que hacer. Y el profesional que lleva años haciendo eso para Google es, por definición, el más preparado para hacerlo para la IA.
Más trabajo, no menos
Este año tengo más clientes que nunca. Cuando lo menciono entre colegas, la respuesta habitual es: «yo igual.»
No tengo datos de sector que lo respalden, solo observación directa. Pero es demasiado consistente para ser casualidad.
La explicación más probable: las empresas que antes ignoraban el SEO ahora sienten la presión de la visibilidad en IA y se dan cuenta de que no saben cómo funciona. Y los que llevamos tiempo en esto somos los que tienen el contexto para ayudarles.
Las búsquedas crecen. El tráfico a webs, no.
Este es el matiz que más se ignora en el debate. Google procesa más de 13.600 millones de búsquedas al día en 2026, con un crecimiento interanual superior al 20%. Las búsquedas en IA no han reemplazado a las de Google — se han sumado.
Lo que sí ha cambiado es cómo se distribuye el tráfico. Con los AI Overviews respondiendo directamente en la página de resultados, el tráfico orgánico hacia webs ha caído un tercio interanual. Eso es real y hay que gestionarlo.
Pero el volumen de búsquedas no ha desaparecido. El juego no ha terminado — ha cambiado las reglas. Y cambiar las reglas no elimina la ventaja de quien las conoce mejor.
La IA detecta. El SEO decide.
Uso herramientas de IA a diario. Para analizar datos, detectar patrones, acelerar tareas que antes llevaban horas. Es una ventaja real.
Pero la semana pasada un cliente me mandó un informe SEO generado automáticamente. El script había identificado una URL con impresiones creciendo para una búsqueda concreta. Lógica correcta: keyword cerca de entrar en zona de clics, oportunidad accionable.
Le pedí que no ejecutara nada todavía.
Esa URL posiciona por varios términos, algunos con más volumen que el detectado. Tocar el title o el H1 para optimizar uno puede desajustar los otros. Además, el pico tenía una estacionalidad clara — en abril y mayo siempre suben esas búsquedas para caer igual de rápido.
La automatización había detectado una señal real. Lo que no podía hacer es evaluar el contexto completo antes de actuar.
Detectar con automatización: perfecto. Decidir con automatización: ahí está el riesgo.
El criterio para interpretar lo que detecta la IA no se instala. Se acumula con años de trabajo.
La IA no mató al SEO. Lo confirmó.
Los requisitos para aparecer en sistemas de IA son los del SEO de siempre. El volumen de búsquedas no ha bajado. Los SEOs con experiencia estamos más ocupados que antes, no menos. Y las herramientas de IA nos hacen más eficientes sin reemplazar el criterio que solo da la experiencia.
Que algunos sigan pensando que nos pinta mal es, en cierta forma, una ventaja competitiva.